¿Qué hace que una foto sea buena?

Sin duda, son muchos los factores que determinan una buena foto, incluyendo muchos muy subjetivos e imposibles de puntualizar, pero lo que sí queda claro es que cuando una foto es buena, lo es por consenso. Pocas veces me he topado con una imagen que genere opiniones tan encontradas que la mitad de los espectadores piense que es buena y la otra mitad, mala. Puede ser que guste más o menos, pero no deja de ser buena.
En términos muy generales—que trataré de explicar sin extenderme demasiado—una buena foto, para mí, es aquella que reúne las siguientes características: que te haga voltear a verla, que te atrape por su contenido, que te genere alguna reacción y que una vez que dejes de verla se quede para siempre en tu memoria.
La primera característica, que una foto te haga voltear a verla, no sólo aplica en el contexto de una galería, sino en cualquier entorno, pues tenemos una amplísima capacidad visual; nuestro ángulo de visión abarca casi los 180 grados. Si bien, nuestro ángulo de visión consciente es de sólo unos 70 grados—razón por la cual se dice que un lente de 50mm es lo más parecido al ojo humano—nuestro subconsciente es capaz de “ver” mucho más allá, lo que nos permitiría, al ir pasando, percibir una imagen que estuviera a la vista. Por otra parte, el hecho de que nuestro subconsciente sea capaz de registrar imágenes que estén a la vista tan sólo 1/15 de segundo, nos permitiría ver la foto en cuestión aunque fuéramos trotando.
Fotografía de Steve McCurry
La segunda condición para que una foto sea considerada buena, en mi opinión, es que te atrape, es decir, que no sólo te haga voltear a verla, sino que te incite a detenerte y verla a detalle. Aquí ya no importa sólo el color o la composición; aquí ya tiene mucho que ver el contenido.
Fotografía de James Nachtwey

La tercera condición que debe cumplirse es que la foto genere en nosotros alguna reacción. No importa si ésta es positiva o negativa, lo importante es que nos haga reaccionar, que nos emocione o que nos deje pensando. Una imagen que no despierta este tipo de reacción es porque no logró su cometido de conectar con el espectador, que no le transmite nada. Piensa en la enorme cantidad de fotos que has visto y que no recuerdas.
Fotografía de Kevin Carter
Y es aquí donde se encuentra la cuarta y última condición que debe cumplir una buena foto para serlo: que una vez que hayas dejado de verla te la lleves en la memoria para siempre.
Desde luego, siempre podrá haber imágenes valiosas que no cumplan con estos cuatro requisitos, pero las que sí cumplan estarán siempre, sin cuestionamientos, en la categoría de las buenas fotos.

Intenta someter tus imágenes a estas cuatro condiciones. Probablemente muchas no pasen la prueba, pero una vez que te has hecho consciente de las condiciones, tendrás muchos más elementos para lograr fotografías que trasciendan.

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