Un vistazo a 4 editores paramétricos


Tal como lo prometimos hace unos días, le echamos un vistazo a cuatro de los más populares editores paramétricos, es decir, convertidores de archivos RAW con capacidad para hacer modificaciones una vez que el archivo ha salido de la cámara, y encontramos cosas interesantes.
Durante un mes nos dimos a la tarea de descargar, organizar y procesar una diversidad de imágenes por cuadruplicado, para estar en capacidad de comparar los programas de igual a igual. Los programas que usamos fueron: Adobe Photoshop Lightroom, Aperture, ACDSee Pro y CaptureOne. Y para hacer algo que normalmente no se encuentra en este tipo de análisis, empezaremos por los resultados. Así, si alguien buscaba justamente eso, podrá leer este párrafo y obviar los demás.
Podemos decir que el más completo de todos, más no el más fácil de usar (está orientado casi exclusivamente al fotógrafo profesional), es CaptureOne. Lightroom y Aperture le siguen en un reñido empate por el segundo lugar (con una ligera ventaja para Lightroom, especialmente en el hecho de que Aperture es sólo para Mac) y ACDSee Pro nos pareció algo limitado. Hasta aquí la información para quienes prefieren leer poco. Lo demás, sin entrar en profundos tecnicismos, es el resultado de nuestro análisis.
Debemos aclarar que este análisis comparativo, sin pretensiones de ser exhaustivo, se basó en tres aspectos que generalmente buscamos en un programa de esta naturaleza: conversión RAW, administración de archivos y modificación no destructiva. Esto dejó fuera de nuestra comparación a otros programas que no ofrecían los tres aspectos, pero que sin duda podrían producir excelentes resultados, como es el caso del editor de editores: Adobe Photoshop (que, lamentablemente, sigue siendo una herramienta de edición destructiva). Ah, y algo muy importante: nadie nos pagó por este análisis. Lo hicimos porque creemos que vale la pena estar bien informados. Esperamos que les sirva.
En cuanto a la interfaz, ACDSee Pro, Aperture y Lightroom presentan una interfaz de usuario amigable, limpia, fácil de descifrar para cualquier fotógrafo, mientras la de CaptureOne resulta un tanto abrumadora.
CaptureOne
Con un gran número de iconos que no siempre representan claramente la función que realizan, CaptureOne puede resultar algo desconcertante para quien lo usa por primera vez. La pantalla está dividida en tres áreas importantes y es posible cambiar su distribución según el trabajo que se realiza. Al hacer clic en cualquiera de los iconos principales se despliega varias herramientas en la columna de la izquierda, la cual, por cierto, puede reubicarse a la derecha a gusto del usuario. También es posible modificar la cantidad y tipo de herramientas que se despliega con cada opción. Es decir, es posible personalizar las herramientas para que se ajusten al flujo de trabajo de cada quien.
No obstante, como lo dijimos arriba, este programa es el más completo y ofrece ajustes detallados para producir resultados impresionantes (si se usa como debe ser). Una de las cosas que más nos gustaron fue su capacidad para crear perfiles LCC para la eliminación “inteligente” de manchas de polvo en el sensor así como para corregir desviaciones en el color para cada cámara que se use. Otro aspecto relevante de este programa es la posibilidad de crear una capa superpuesta (overlay) cuya función no nos quedó clara en el flujo de trabajo que manejamos, pero que sin duda debe abrir opciones interesantes.
Sus ajustes para manejar el rango dinámico extendido de las imágenes, una de las principales funciones que nosotros buscamos en un editor paramétrico, nos parecieron atinados y sencillos de usar, con resultados muy por encima del promedio.
Las herramientas para ajustes locales o selectivos nos parecieron sumamente precisas, aunque parecería que hay que recurrir a varias herramientas para lograr efectos que con los otros programas requieren una sola herramienta. Esto quizá brinde un mayor control sobre las modificaciones a la imagen, pero, en nuestro habitual flujo de trabajo, no contribuye a la economía de tiempo.
Diseñado especialmente para los respaldos digitales Phase One, Leaf y Mamiya (de formato medio), ofrecen soporte para las más conocidas marcas de DSLRs, aunque encontramos varios comentarios negativos en este aspecto, en particular en lo que se refiere a perfiles para la corrección de distorsión de los lentes.
No incluye funciones para la organización, administración, clasificación y respaldo de archivos. Para esto, hay que comprar, aparte, un programa llamado Media Pro 1, lo que le aumenta €139 al precio base.
ACDSee Pro
ACDSee Pro, el peor librado en nuestra contienda, presenta sus herramientas en una sola columna, dividida en tres lengüetas rotuladas Tune (ajuste fino), Detail (detalle) y Geometry (geometría). Los controles, aunque sencillos e intuitivos, nos parecieron algo limitados. Por ejemplo, no cuenta con controles para manejar para el rango dinámico extendido de las imágenes. Otro factor que nos desconcertó es que para pasar de una fotografía a otra pida guardar aquella en la que se está trabajando. Aunque no crea una copia de la imagen con otro formato, lo que habría hecho que lo descartáramos como editor paramétrico, nos pareció que debía contar con algún medio para guardar automáticamente las imágenes, como los demás editores.
Entre sus limitaciones, encontramos que en cuanto a la corrección geométrica (distorsión del lente), sólo cuenta con controles manuales. Tampoco cuenta con control de ajuste para el contraste en los tonos medios y no tiene ninguna herramienta para hacer ajustes locales (como Lightroom o Aperture).
En el lado positivo, en cuanto a la eliminación de ruido digital produjo resultados más aceptables que Aperture y Lightroom. La imagen no se ve tan “suave” después de haber eliminado el ruido. Su herramienta para eliminar el halo magenta o cyan que se forma alrededor de objetos delgados a contraluz (fringe) funciona de maravilla y cuenta con múltiples controles para determinar el color del halo a eliminar.
Su capacidad para la organización, administración y respaldo de imágenes es muy rudimentaria.
Adobe Photoshop Lightroom
Adobe Photoshop Lightroom (su nombre comercial completo) ha estado ganando terreno en el mercado de los editores paramétricos. Hoy por hoy, es probablemente el más vendido. Su interfaz es muy intuitiva, con botones y controles que usan una terminología estrechamente relacionada con la que un fotógrafo podría usar cotidianamente (exposición, saturación, contraste, etc.) y está dividida según el proceso que se desee llevar a cabo: Biblioteca (que creemos debería ser Fototeca en la versión en español), Revelado, Presentación de Diapositivas, Impresión, Web y, a partir de la versión 4, diseño de libros (característica que Aperture tuvo desde su versión 1 y que, en general, resulta de poco uso en México).
La descarga de imágenes es my sencilla cuando se le designa como programa por defecto para ello. Lightroom abre automáticamente y de inmediato presenta el diálogo de importación cuando se detecta una tarjeta de memoria o una cámara conectada. Su función como base de datos es de lo mejor. Cuenta con herramientas de búsqueda y organización de imágenes que sin duda facilitarán el trabajo a quien acostumbre manejar las imágenes por miles. El único problema que encontramos aquí es que, como programa ajeno al sistema, depende de éste para la creación de carpetas y archivos. Y aunque es posible realizar un respaldo al momento de la descarga, para respaldos posteriores hay que recurrir al sistema operativo y hacer respaldos manuales.
Uno de los aspectos más relevantes de Lightroom es su uso de una muy amplia gama de perfiles para la corrección automática de la distorsión y aberraciones cromáticas producidos por los lentes. Sólo CaptureOne cuenta con algo similar, pero su lista de perfiles de lente no es ni remotamente igual de amplia.
Otro aspecto digno de mención es la visión de Adobe al brindar a sus usuarios la posibilidad de convertir cualquier archivo RAW al formato genérico DNG. Según Adobe, aun cuando el fabricante de una cámara dejara de dar soporte a archivos procedentes de cámaras ya obsoletas, el formato DNG garantiza que esos archivos seguirán siendo útiles y legibles por muchos años. Debemos decir que conocemos de un caso real en que el usuario quiso abrir un archivo producido por una de las primeras cámaras digitales (alrededor de 1990) y el software de conversión del fabricante ya no lo reconoció. Al convertirlos a DNG mediante la herramienta Adobe DNG Converter (para descarga gratis del sitio de Adobe), los archivos pudieron ser utilizados sin problema y sin pérdida alguna en la calidad de las imágenes.
El módulo de revelado es sumamente intuitivo y fácil de usar. Incluso una persona con poca experiencia fotográfica en muy poco tiempo podría estar realizando ajustes sin problemas. Todos los ajustes funcionan de maravilla, salvo, quizá, el ajuste de color, que se realiza por bloques (rojos, naranjas, amarillos, etc.), sin posibilidad de seleccionar un tono con precisión. Esto significa que si en la imagen hay una amplia gama de rojos, por ejemplo, todos resultarán afectados por igual al hacer un ajuste.
Sus herramientas de ajuste local son extraordinarias y a partir de la versión 4 ofrecen una amplia variedad de posibilidades, incluyendo eliminación selectiva del ruido digital o balance de blancos selectivo.
Aperture
Aperture no se ha actualizado desde hace un par de años, por lo menos, y compite en lo que podríamos llamar “desigualdad de circunstancias”. Suponemos que en cuanto salga la nueva versión (en este momento está en su versión 3), podría conducirnos a un nuevo análisis, pues seguramente vendrá “vestido para matar”. Aperture fue uno de los pioneros en la edición paramétrica. En su primera versión obtuvo algunos comentarios negativos porque hacia lento el sistema, situación que se resolvió maravillosamente en la versión 2.
Para la descarga, administración y respaldo de archivos ofrece una característica que los demás programas no tienen y que lo hace único: una integración total con el sistema operativo. A elección del usuario, Aperture puede guardar todas las imágenes dentro de una fototeca protegida y ofrece la posibilidad de realizar respaldos progresivos con un clic. De hecho, cada vez que se abre el programa, éste avisa sobre la cantidad de fotografías y proyectos que no se ha respaldado.
Su interfaz es muy intuitiva y los controles fáciles de usar. En particular, nos gustó la posibilidad de usar el programa a pantalla completa, lo que asigna la totalidad del espacio de pantalla a la imagen sobre la que estamos trabajando. Las herramientas aparecen y desaparecen con un clic. Esto resulta muy conveniente cuando se trabaja en una computadora portátil.
La mayoría de controles produce resultados muy buenos, en particular su control del rango dinámico extendido de las imágenes. De todos, nos parece que tiene el ajuste más preciso del color, pues permite definir el color a ajustar con la precisión de un grado en la circunferencia de color (rojo = 0°, verde = 120°, etc), mientras los demás manejan “rangos predefinidos” (rojos, naranjas, amarillos, etc.).
Sus herramientas de ajuste local son sumamente útiles y poderosas y es posible reajustar cada cambio después de haberlo producido. Para nuestro flujo habitual de trabajo, la posibilidad de ajustar el rango dinámico extendido y el contraste en los tonos medios es esencial. Aperture lo hace maravillosamente.
Quizá la carencia más grande de Aperture es que no cuenta con perfiles de lente preestablecidos para la corrección automática de distorsión y desviaciones en el color.
Precio
Éste podría ser un renglón determinante para muchos. Con un precio de €229 ($4,000.00 M.N., aprox.) CaptureOne, producido por PhaseOne, es el más caro de los cuatro y, si se desea contar con una base de datos para la organización y administración de los archivos, hay que añadirle el Media Pro 1, con lo que el precio sube a un total de €368 ($6,450.00 M.N., aprox.).
ACDsee Pro tiene un precio de US$129.99 ($1,800.00 M.N., aprox.), muy similar al de Adobe Photoshop Lightroom si se compra en la App Store ($1,800.00 M.N. sólo en versión para Mac; el programa tiene otro precio si se compra directamente en el sitio de Adobe: $2,050.00 M.N.).
El más económico de los cuatro, con la limitante de que es sólo para la plataforma Mac,  es Aperture, con un precio de $950.00 M.N. en la App Store (si se compra en su caja, con DVD y manual impreso, con algún distribuidor Mac, el precio se dispara a $2,899.00). Apple dice que esto es porque en la venta a través de la App Store no interviene personal alguno. Al adquirir el programa es posible descargar el manual de usuario desde su sitio web.

¿Conclusión?
Y como la finalidad de este análisis era sólo proporcionar elementos para facilitar la decisión sobre cuál adquirir, no presentaremos conclusiones. Dejaremos que cada quien lo haga con base en sus preferencias y flujo de trabajo. Nuestra sugerencia es que descarguen el programa que les interese y lo usen ampliamente durante el período de prueba. Eso les ayudará a decidir. Lo que sí es muy importante es que recuerden que el proceso fotográfico no termina en la cámara. Quien no pase sus imágenes por un editor paramétrico se está perdiendo la oportunidad y la satisfacción de llevarlas a otro nivel.
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