10 Consejos Prácticos para la Fotografía Digital


1. Mantén la cámara firme. La forma en que sostienes la cámara te ayudará a evitar la típica foto movida.
Si usas una DSLR, apoya el cuerpo de la cámara sobre la palma de tu mano izquierda mientras la estabilizas con la mano derecha y oprimes el botón del obturador sólo con un movimiento del dedo índice. Usa una velocidad de obturación lo más parecida posible a la longitud focal del lente que estés usando y procura usar un tripié o algún otro soporte firme para velocidades por debajo de 1/15 de segundo. Si vas a encuadrar en forma vertical, gira la cámara en sentido opuesto al de las manecillas del reloj, de modo que tu mano derecha quede arriba.
Si usas una cámara compacta, de esas con las que compones la toma fotográfica en la pantalla posterior, usa ambas manos para sostenerla; si vas a usar el zoom para acercarte a un sujeto, apoya la cámara en alguna superficie firme. Aunque sea muy ligera,  el tenerla al final de tus brazos extendidos casi invariablemente implica un movimiento vertical, sobre todo al momento de disparar, y las cámaras compactas suelen tener un pequeño retraso en el disparo, lo que aumenta la posibilidad de una foto movida.
2. Mantén la cámara alineada con el horizonte. No importa qué piensen algunos, una foto chueca es una foto chueca a menos que haya una poderosa razón de composición que justifique la desviación del horizonte y que resulte evidente en la imagen misma, sin que el fotógrafo tenga que explicar por qué lo hizo. Si tienes que explicar por qué una foto es buena, es que no lo es.
3. Usa el ajuste ISO más bajo que tenga tu cámara. A diferencia de la película fotográfica, donde la sensibilidad se basa en la cantidad y tamaño de los granos de haluro de plata que contiene la emulsión, un sensor digital tiene una sola sensibilidad: la más baja. Las demás se logran mediante la amplificación de la señal fotoeléctrica, lo que inevitablemente tiene como resultado ruido digital en la imagen.
4. Usa un ajuste definido de Balance de Blancos. El balance de blancos automático no siempre brinda la temperatura de color adecuada para una fotografía. Es preferible usar la escala de grados Kelvin de la cámara. Y si tu cámara no cuenta con una, usa los ajustes preestablecidos para luz de día, día nublado, luz de tungsteno, etc. A la hora de editar, particularmente cuando has hecho muchas tomas en las mismas condiciones de iluminación, es más fácil y práctico corregir la temperatura de color cuando has usado un solo ajuste. Esto te permite trabajar varias fotos a la vez, en lugar de una por una.
5. Acércate. Como dijo alguna vez Robert Capa, “Si tus fotos no son lo bastante buenas, es que no estás lo bastante cerca.” Si estás haciendo retrato, usa un telefoto corto y acércate. Si estás haciendo paisaje, procura incluir algún elemento en primer plano que ayude a crear el efecto de profundidad.
6. Aplica la Regla de los Tercios. No importa qué estés fotografiando—puede ser un paisaje o un retrato—coloca tu punto importante en alguna de las intersecciones de los tercios y el horizonte en alguno de los tercios horizontales. Si hay líneas diagonales, como las guarniciones de una banqueta o la orilla de un camino, procura que ayuden a conducir la mirada del espectador hacia el sujeto.
7. Verifica tu exposición con el histograma, no en la pantalla. Las pantallas de las cámaras digitales, aun las más caras, son monitores de baja resolución—además de ser pequeños—en los que no es posible apreciar con exactitud todas las tonalidades y otros detalles de la imagen. El histograma muestra una imagen fiel de la distribución tonal en toda la imagen. Algunos, incluso, muestran la distribución de tonos por canal de color.
8. Guarda tus imágenes en formato RAW. Si vas a usar tus fotos tal como salen de la cámara, puedes guardarlas en formato JPEG. Pero si piensas modificarlas posteriormente con algún software para edición o post-producción digital, guárdalas como RAW. Los archivos JPEG están formados a base de pixeles con valores definidos que no es posible modificar con muy buenos resultados.
9. Ajusta la nitidez (sharpening) en la cámara a lo más bajo. Las imágenes digitales están formadas a base de pequeños cuadros. Para dar la impresión de tono continuo, el software de la cámara suaviza un poco las imágenes, con lo que parecen estar “fuera de foco”. Para recuperar la nitidez, es necesario aplicar un filtro, pero siempre es preferible aplicarlo como último paso de un flujo de trabajo, no al principio del proceso.
10. Respalda tus imágenes. A no ser que tengas alguna fijación en las imágenes efímeras, respalda, respalda, respalda. Recuerda que ya no existen los negativos y que es muy fácil que un archivo digital se borre o se dañe. Como mínima medida de seguridad, guarda una copia de tus imágenes originales en un disco externo. Si tu flujo de trabajo implica una gran cantidad de edición y post-producción, respalda también las imágenes trabajadas.

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