¿HDR o sólo ajuste de sombras?

Cada vez que aparece algo nuevo en el mundo de la fotografía digital, no falta quién diga que ya no es posible trabajar sin ello. Tal es el caso de HDR o fotografía de alto rango dinámico (Perdón por el uso incorrecto de "rango". Debería ser "gama tonal", pero como nos da por adoptar palabras antes que traducirlas...).

¿Para qué sirve el HDR? En principio, para lograr una gama de tonos mayor a la que el sensor de la cámara puede brindar en condiciones normales. Como cuando tenemos una escena muy contrastada, por ejemplo. Entonces, tomamos una lectura (de preferencia con un exposímetro de punto) de la zona más oscura y otra de la zona más clara y, con la cámara montada en un tripié y sin variar la abertura, empezamos a hacer una serie de tomas escalonadas. Luego, abrimos la imagen con algún software para HDR (Photoshop CS5 tiene uno muy bueno) y unimos todas las imágenes. El resultado puede ir desde lo asombroso hasta lo falso. Es ahí donde mucha gente se atora, porque no entiende lo de "tone mapping" (o mapeo de tonos, como dicen algunos), decide que la buena exposición ya no importa y lleva sus imágenes al mundo de lo surrealista. Cada quién.

Pero no siempre es necesario llegar al HDR y si lo fuera, no es necesario exagerar. En especial cuando se trata de simplemente lograr una mejor exposición. Veamos estas dos imágenes:


 Esta es la foto original. Aquí, si hubiéramos hecho caso total del dicho, "exponer para las sombras y revelar para las altas luces", el exposímetro de la cámara habría sido "engañado" por el predominio de sombras, lo que habría hecho que se dispararan las altas luces fuera de la capacidad de captura del sensor. La diferencia de exposición entre las sombras y las áreas iluminadas es tan grande, que no habría sido posible captar ambas con precisión. Se buscó, entonces, el punto máximo para las sombras en el que las luces no se perdieran. Para ello nos basamos en el histograma de la cámara.


En esta segunda foto, ya trabajada, hemos rescatado el detalle de las sombras sin sacrificar las altas luces. Esto no fue posible gracias a HDR sino al uso del formato raw. Cuando fotografiamos con este formato, la cámara guarda toda la información (hasta cierto punto) tanto de sombras como de luces, pero no la muestra en el histograma. Sin embargo, ahí está y es posible extraerla con un simple ajuste de curvas. Es, por así decirlo, nuestro "margen de tolerancia".

Pero este margen no existiría si hubiéramos tomado la foto en formato JPEG, pues al momento de guardarla, la cámara la procesa, eliminando toda la información que considera innecesaria.

Está claro que el formato raw requiere trabajo de post-producción, pero vale la pena aprender a hacerlo. El resultado es muy gratificante y podría ahorrarnos la necesidad de tomas escalonadas para HDR.

No quiero decir con esto que la fotografía de HDR no sea útil. Al contrario. Creo que HDR es para casos extremos, tanto en cuestión de información como de creatividad.
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