No es lo mismo soñar que hacerse ilusiones

Fotografía de Chase Jarvis
Un día ves una foto que te llama mucho la atención, como ésta del extraordinario fotógrafo norteamericano Chase Jarvis, y de inmediato te preguntas: ¿podría yo hacer una foto como ésta? Y ahí vas. Sacas tu Canon T5i o tu Nikon D5300 con su lente de 18-55, tu flash Yongnuo, tus dos radios y buscas un lugar dónde intentar algo similar. Haces pruebas y pruebas, te vas a almorzar, regresas, haces más pruebas y, ya hacia el final de la tarde, cuando la amiga a quien le pediste que moviera el aro ya no puede dar una vuelta más, dejas la cámara y te sientas ante la computadora.

Revisas imagen tras imagen, pensando: “Ésta no la voy a tirar. Está un poco fuera de foco, pero chance y la pueda retocar después.” Cuatro cervezas y 500 fotos más tarde, no encuentras una que se le parezca a la de Jarvis. Entonces, buscas la foto en internet y empiezas a leer cómo lo hizo él. Pero como no te gusta leer mucho, te detienes especialmente en la parte donde dice que usó una cámara Hasselblad H1 con lente 80mm f/2.8 HC y piensas: “¡Con razón! ¡Con una cámara así, cualquier puede hacer esto!”

Te tomas las otras dos chelas del six y te vas a dormir, convencido de que si hubieras tenido la misma cámara que Jarvis, no habrías tenido problemas con la foto.

Al día siguiente te encuentras otra foto que te gusta y repites el mismo procedimiento.

Lo que no leíste la primera vez, porque la flojera de leer te invade, es el resto del artículo, donde Chase Jarvis explica que para hacer esa toma rentó una bodega gigante, algunas grúas de 10 metros de alto, dos equipos de iluminación ProFoto 7B, una caja suavizadora y otras cosas.

Tampoco leíste que, en alguna parte del artículo menciona que, a pesar de que normalmente no se usa una luz dura para iluminar desde arriba, en este caso sí les funcionó (¿sabías lo de la luz dura?). Ahí mismo dice que es importante primero conocer las reglas, para después poder romperlas.

Esto es un concepto que muchos aspirantes a fotógrafos o “fotógrafos inspirados” quieren pasar por alto. Todo en esta vida cuesta y llegar a ser un fotógrafo de la talla de Chase Jarvis requiere mucho aprendizaje, mucha paciencia y una dedicación sin cortapisas. De no hacerlo así, jamás podrás ser un verdadero profesional. (Bueno, hay otros factores que también se requiere para ser profesional, pero de ésos hablaremos en otra ocasión.) Para volar se necesita alas y éstas te las da el conocimiento. Se requiere dominar lo que haces; no basta con hacerlo a medias y sentirte orgulloso porque ya vendiste una foto. Se requiere asumir la postura, la actitud y la responsabilidad del profesional, no nada más el nombre.

Invierte en tu propia capacitación. Jamás te arrepentirás.

Si quieres leer el artículo completo sobre cómo Chase Jarvis hizo la foto, haz clic aquí: http://us1.campaign-archive1.com/?u=133cebab46d325d323bfcc424&id=93f82c304a

Si quieres saber más sobre Chase Jarvis, haz clic aquí: http://www.chasejarvis.com


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