Por qué elegiría Nikon sobre Canon

Si bien, es verdad que hay una guerra constante entre los usuarios de Nikon y los de Canon, también es verdad que la mayoría de sus argumentos para defender la marca de su preferencia es justamente eso, una mera cuestión de preferencias.

Ambas marcas manejan tecnologías similares y la calidad de las imágenes producidas por sus cámaras va hombro con hombro. Una pizca de esto aquí y una pizca de aquello allá, pero prácticamente no hay diferencia. Ambas son excelentes cámaras.

Y no voy a hablar de sus respectivas capacidades o prestaciones para hacer video, simplemente porque es una novedad de las DSLRs que no me interesa particularmente.

Entonces, ¿en qué me baso para elegir una cámara sobre otra, considerando que ambas son iguales en calidad? Creo que el punto más importante es el tamaño del sensor. Sí, ambas producen excelentes resultados con el tamaño de sensor que tienen, pero hay un detalle: el factor de recorte.

Las cámaras Nikon tienen un factor de recorte de 1.5x, mientras que en las de Canon, el factor de recorte es 1.6x. A primera vista, no parece una gran diferencia... hasta que buscamos un gran angular.

Aquí voy a explicar nuevamente que cuando usamos un lente angular, digamos, un 18mm en una cámara con sensor recortado, funciona como un 18mm, pero como la cámara sólo captura una porción del centro de la imagen, ésta da la impresión de haber sido tomada con un lente más largo, en el caso de nuestro ejemplo, un 27mm en una cámara Nikon o un 28.8mm en una cámara Canon, pues se recorta el ángulo de visión.

Sin embargo, en la práctica, lo que sucede es que la imagen obtenida es igual a la que resultaría de usar... sí, lo adivinaron: un lente de 18mm, sólo que el resultado aparece recortado de las orillas. ¿Cuál es el problema? Que un 18mm distorsiona mucho más que un 27mm o un 28.8mm. Y es que, en la realidad, no estamos tomando la foto con un 27 o un 28.8, sino con un 18mm.

Si nos movemos un poco más arriba en la gama de longitudes focales y nos vamos al nicho de los lentes normales de longitud focal fija o "prime lenses", veremos que lo más parecido a un lente normal para Nikon es el 35mm (que con el sensor recortado ofrece, aproximadamente, el mismo campo visual que un 52mm. En el caso de Canon, sin embargo, debido al mayor factor de recorte, lo más parecido a un lente normal es un 30mm, que ofrece, aproximadamente, el campo visual de un 48mm.

Y ¿qué sucede con esto? Que al tomar una foto con un 35mm o un 30mm, si bien, tendremos el campo visual aproximado de un lente normal, también tendremos la distorsión de un angular. Y es aquí donde yo prefiero Nikon, con su factor de recorte menor, pues si quisiera tomar fotos con algo parecido a un 24mm, me bastaría con usar un lente de 16mm para lograrlo, mientras que en Canon tendría que bajar a 15mm.

Todo esto parece una exageración, en particular porque ya hay software capaz de generar perfiles que corrigen algunos problemas de distorsión de los lentes, pero la distorsión no es el único problema. Para que un lente con una longitud focal tan corta brinde la calidad que un profesional busca, tendría que ser apocromático y contar como mínimo con algún elemento asférico, para reducir la distorsión esférica y las aberraciones cromáticas. Esto no sale barato y en estos niveles, cada milímetro de longitud focal cuenta.

Además, los precios no son tan parecidos. El 35mm f/1.8G de Nikon cuesta menos de US$200 y tiene una nitidez extraordinaria y un bokeh muy agradable. En cambio, el 35mm f/2 de Canon cuesta cerca de US$300. ¿Necesito decir más?

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