¿Realmente se necesita el tripié?


Hace poco me hicieron esta pregunta. Al principio pensé que me estaban jugando una broma, pues la persona que preguntó dice dedicarse a la fotografía, pero luego me di cuenta que la hacía en serio y que, según él, lleva años haciendo fotos y nunca ha necesitado uno.

Cuando se me presenta este tipo de situaciones, a veces me sale la naturaleza de instructor y trato de explicar. Aquí no sirvió de nada, así que antes de entrar en materia, diré que seguramente hay gente allá afuera, que vive de la fotografía y que jamás ha necesitado del equipo que otros requieren para hacer bien su trabajo. Cabe mencionar que no sé a qué tipo de fotografía se dedica la persona de quien hablo y que jamás he visto imágenes suyas, pero si de eso vive, pues han de ser por lo menos aceptables.

Dicho lo anterior, hablaré de algunas razones por las que a mí me parece importante usar un tripié. Para comenzar, creo que vale la pena aclarar que no debe ser cualquier tripié, sino uno que sirva para lo que queremos hacer. El primer punto a considerar es el peso de la cámara con el lente más pesado que tengan. El tripié debe ser capaz de sostener ese peso y más. Otro punto importante es que sea estable; de nada sirve un tripié que se tambalea con la más ligera brisa. Si van a cargar con él a todas partes, debe ser ligero, aunque no por ello menos resistente. La cabeza del tripié también es importante, quizá tanto o más que el tripié mismo. Habrá que escoger una (o más de una) que brinde la funcionalidad que buscamos; por ejemplo, si quieren hacer panorámicas o si hacen video además de foto. En fin, no se escoge un tripié a la ligera.
Algunas cabezas para tripié de la marca Manfrotto.

Una vez que hemos elegido el tripié correcto (o lo que más se acerque a este término), pensaremos para qué puede servir. En principio, para hacer exposiciones largas, digamos, de más de 1/30 de segundo, ya se trate de fotografías nocturnas o diurnas, como cuando hacemos fotografía de paisaje o cuando usamos filtros de densidad neutra.

Imagen HDR
Otro uso muy común es para fotografía de amplia gama dinámica o HDR. Al hacer tomas con exposiciones escalonadas hay que evitar el movimiento lo más posible, para evitar las más pequeñas diferencias entre una imagen y otra, evitando así los “fantasmas”.

Si les gusta hacer videos a partir de imágenes fijas, técnica conocida como “stop motion”, el tripié es indispensable. La única manera de que nuestras secuencias sirvan para este fin es mantener fija la cámara.

Otro uso muy común es la fotografía de estrellas, ya sea que aparezcan fijas en el firmamento o como pequeñas estelas de luz. Con exposiciones de hasta varias horas sería imposible lograr buenos resultados sin un tripié. Sí, he visto fotos muy interesantes logradas colocando la cámara sobre el toldo de un auto, pero las posibilidades de que se mueva aumentan considerablemente y, créanme, no resulta muy divertido descubrir, después de varias horas, que la foto no salió.

Aunque es posible hacer panorámicas decentes a mano, pues existe software como Adobe Photoshop que prácticamente “hace magia” a la hora de alinear las imágenes, lo mejor es usar un tripié, en particular cuando se combina la fotografía de HDR con las panorámicas (divertidísimo ejercicio, muy recomendable).

Finalmente, hay cámaras (o software) que permiten realizar tomas a intervalos específicos, como cuando se fotografía una flor, paso a paso, desde que se forma el capullo hasta que éste se abre. En estos casos es importante dejar la cámara en el tripié a veces incluso varios días.

Y, bien, estoy seguro que a ustedes se les ocurrirán muchos otros usos para un tripié. Quizá podríamos enviarle una lista al amigo que dice que nunca ha necesitado uno.

Recuerden que en Iconofilia estamos en la mejor disposición de responder a todas sus inquietudes sobre la fotografía. Sólo envíenos un mensaje y con gusto responderemos.
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